Ingeniería social: el arte de hackear a las personas
El factor humano
Podemos invertir millones en firewalls, EDR y SIEM. Pero si un empleado responde a un email fraudulento o escanea un QR malicioso, todo ese perímetro técnico queda irrelevante en segundos.
La ingeniería social no explota vulnerabilidades de software. Explota vulnerabilidades humanas: urgencia, autoridad, miedo, curiosidad y reciprocidad. Son los mismos mecanismos que Kevin Mitnick perfeccionó en los años 80 y que los atacantes actuales han automatizado a escala industrial con IA.
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